
Chamonix son palabras mayores. Se esquía entre los 950 y los 3.275 metros, con 16 pistas negras que no están puestas para decorar, y el valle respira alpinismo desde que en 1924 acogió los primeros Juegos de invierno. Aquí vienes por el Mont Blanc, por la Aiguille du Midi y por bajadas que se recuerdan durante años. Dicho esto, también hay verdes y azules de sobra para quien empieza. Y el pueblo, con sus cafés y sus tiendas, se disfruta sin pisar la nieve.